

Si existe una calificación posible, en la que propios y extraños han coincidido, es que hemos estado en presencia de un Gobierno populista. La Sra. Presidente hace gala, no sin orgullo, de esta definición, tomada de su politólogo y sociólogo de cabecera Ernesto Laclau.
Una de las características que marcan al populismo es el tenor de su liderazgo – arbitrario y basado en la sola voluntad del líder -, el cual se encuentra fuera de cualquier cuestionamiento.
De esta forma, el proceso de toma de decisiones no se discute, como tampoco se pueden cuestionar las contradicciones, el cambio de humor o de opinión del líder.
Éste puede dar, sin explicación alguna, un giro repentino de 180 grados, tomando una decisión absolutamente contraria a la adoptada con anterioridad. Nada, ni nadie, tiene posibilidad de poner en discusión su opinión, porque el líder populista se siente convencido de que representa la verdad popular. En consecuencia ¿quién podría cuestionarle – o tan solo consultarle – sobre las decisiones que toma? De allí que las conferencias de prensa a las que se somete cualquier mandatario republicano, no estén previstas en el actual “sistema”, donde el líder es el exclusivo titular de la verdad.
No entraremos en consideraciones sobre algunas medidas de gestión que han sido positivas y deben mantenerse en el tiempo, como verdaderas políticas de Estado. No es el fondo de la discusión en este momento.
Así es como Cristina Fernández de Kirchner, líder populista, pudo pasar de no otorgar jamás audiencia al Cardenal Arzobispo de Buenos Aires, Jorge Mario Bergoglio (pese a las catorce solicitudes efectuadas por el arzobispado), a viajar a Roma y solicitar ella misma audiencia para encontrarse más de una vez con el Papa Francisco…
Así es el populismo, el mismo que ha socavado las bases de la República y la Democracia, terminando con la División de Poderes, transformando al Congreso en un mero apéndice del Poder Ejecutivo, el cual sólo tiene hoy por función refrendar sus decisiones.
De igual manera ha tratado al Poder Judicial, poniendo en jaque permanentemente a Jueces y Fiscales. Los magistrados que osaron investigar las denuncias sobre ilícitos cometidos por funcionarios que dependían de Fernández de Kirchner, fueron perseguidos, llegando a suspender y colocar en riesgo de juicio político al Fiscal Campagnoli, sólo por cumplir con el rol que la Constitución le manda: investigar la probable comisión de un delito ¿La diferencia? Que en este caso se trataba de un “amigo del poder”… Lázaro Báez. No podría obviarse tampoco una mención especial al embate propendido contra el Consejo de la Magistratura, distorsionando el fin para el que fue creado, convirtiéndolo en un comisariado político de amenaza permanente hacia los integrantes del Poder Judicial que intentan tomar decisiones independientes.
Ni hablar de la muerte del Fiscal que intentara investigar a la Presidente cuya suerte es conocida por el mundo entero, poniéndonos en la agenda internacional como el paradigma de los países que atentan contra los Derechos Humanos y la división de Poderes. No quiero decir ni prejuzgar sobre la autoría de la muerte del fiscal Nisman, muy lejos de eso, precisamente mi formación republicana me lo impide de un modo tajante. Pero el gobierno acusado de encubrimiento sobre el atentado a la AMIA, debió haber cuidado celosamente la integridad física del Fiscal muerto.
Ahora bien, cuando un país es atropellado por el poder, asestando un duro golpe a sus instituciones republicanas, la obligación del arco opositor es comprender que – para encaminarlo nuevamente sobre los carriles de la Constitución – el dilema de izquierda o derecha pierde toda relevancia en el debate. Porque si fuera ese el eje discursivo, la consecuencia es simple: se fracciona la oposición, ergo, festeja el populismo al que en teoría nuestro Partido, la UCR, quiere desterrar.
En la convención de Gualeguaychú estuvieron presentes ambas posiciones. Los seguidores de una y otra juraron respetar lo que el máximo órgano partidario decidiera, lo expresaron antes y durante dicho encuentro…más luego de tomada una decisión, aquellos juramentos fueron olvidados precipitadamente. La CONSECUENCIA: hoy diversos dirigentes que sostenían la postura perdidosa per se, o a través de terceros militantes, han salido a cuestionar lo que juraron respetar ¡ERROR! Le hacen el caldo gordo al populismo kirchnerista ¡Replicar desde el radicalismo esta falacia es precisamente la gran apuesta del gobierno para comenzar a socavar la amenaza a la pérdida del poder al que creen de su exclusiva propiedad!
Como no dudo que las críticas a lo resuelto en Gualeguaychú (que es ley para los radicales) se hacen desde la buena fe, es imprescindible que adviertan que el auténtico dilema para los próximos tiempos es sin dudas: POPULISMO O REPUBLICA.
Además debo hacer mención a las críticas infundadas – y hasta maliciosas en algunos casos – que está recibiendo el presidente Ernesto Sanz, sin advertir que él ha liderado un cambio de perspectiva política dentro de la oposición, a pesar de que esa nueva realidad pueda llegar a perjudicar sus chances electorales, pues no hay que olvidar que va a enfrentar a un Jefe de Gobierno consolidado en su gestión, e instalado en la opinión pública, pero su conducta militante lo lleva a anteponer los intereses de la Nación sobre los propios.
Ahora bien, si los radicales abandonamos nuestras pequeñas miserias, y advertimos que trabajando todos a la par, con la formidable fuerza que nos permite nuestra presencia territorial, podremos enfrentar en igualdad de oportunidad a ese candidato ya consolidado, y por qué no, situar a Ernesto Sanz como el candidato a Presidente del espacio republicano.
Qué extraño resulta que las diatribas argumentales de Aníbal Fernández, Kunkel y otros voceros del oficialismo, coincidan con la de algunos correligionarios…
Pero además ¿cuál es la sorpresa de los radicales mendocinos que disparan contra Sanz? Si es precisamente en esta provincia donde se hicieron los primeros ensayos (decididos en el Congreso de Tunuyán) ¿Los críticos olvidaron que el Pro apoyó la candidatura del Intendente Suarez en las P.A.S.O. municipales, y que la formula provincial Cornejo-Montero integró en sus listas a dirigentes de ese sector? Las acaloradas voces que ahora se escuchan en base a lo decidido por el radicalismo nacional, nada dijeron de la construcción política de la Ciudad o de la Provincia.
Con la debida calma – sin el apasionamiento que nos caracteriza – por un momento reflexionemos ¿Cuál de los dos extremos de este dilema queremos los radicales para que se encamine el País del futuro, ese que deseamos para nosotros pero en especial para las futuras generaciones?
El Radicalicalismo nacional ya se expresió. Decidió por la República.
Sergio Bruni
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PRIMER GOBIERNO LATINOAMERICANO QUE SOPORTA OCHO ANOS A SER GOBERNADO POR UNA MUJER ENFERMA DE PODER Y AVANZADO ESTADO DE BIPOLARIDAD , DEL CUAL EL MUNDO LO SABIA Y SUS HABITANTES , NO !!! .
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